El término "lavado de dinero" se utiliza metafóricamente para describir el proceso de ocultar o "limpiar" el origen ilegal de fondos obtenidos mediante actividades delictivas. Se le llama así porque el proceso se asemeja a la acción de "lavar" dinero sucio para que parezca legítimo.
La actividad delictiva, como el tráfico de drogas, la extorsión, la corrupción, entre otros, genera ganancias financieras ilegales que los delincuentes buscan integrar al sistema financiero de manera que no levante sospechas sobre su origen ilícito. El proceso de lavado de dinero implica una serie de pasos destinados a dar la apariencia de que los fondos provienen de fuentes legales, ocultando así su verdadero origen criminal.
El término "lavado" se refiere a la acción de "limpiar" o "purificar" el dinero ilegal, haciéndolo pasar por transacciones legítimas o inversiones aparentemente legales. Estos pasos pueden incluir la colocación del dinero en el sistema financiero, su integración en transacciones comerciales legítimas y, finalmente, su retorno al circuito económico como fondos aparentemente limpios.
El lavado de dinero es un delito grave que socava la integridad del sistema financiero, financia actividades criminales y permite que los delincuentes disfruten de los beneficios de sus actividades ilegales. Por ello, los gobiernos y las autoridades financieras en todo el mundo trabajan en estrecha colaboración para combatir este tipo de delito y prevenir su propagación.