En México, no hay una cantidad específica de dinero que automáticamente se considere un delito. El lavado de dinero se refiere al proceso de ocultar, encubrir o disfrazar el origen ilícito de bienes, derechos o recursos económicos, o de realizar actos para ayudar a la persona que haya participado en la comisión de un delito a evitar las consecuencias legales de sus acciones.
Por lo tanto, el delito de lavado de dinero está determinado por la naturaleza ilícita de los recursos involucrados y las acciones realizadas para ocultar su origen. Incluso cantidades relativamente pequeñas de dinero pueden ser consideradas como producto de actividades ilegales y, por lo tanto, pueden constituir lavado de dinero si se utilizan para financiar transacciones comerciales, inversiones o compras de bienes.
La Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, también conocida como "Ley Anti-lavado", establece una serie de actividades que son consideradas como indicadores de lavado de dinero, independientemente del monto involucrado. Estos indicadores incluyen transacciones en efectivo por montos significativos, operaciones financieras complejas o inusuales, transacciones que involucran bienes de alto valor, entre otros.
En resumen, en México no hay una cantidad específica de dinero que automáticamente se considere un delito, ya que el lavado de dinero se basa en la naturaleza ilícita de los recursos y las acciones realizadas para ocultar su origen, independientemente del monto involucrado