La corrupción es otro delito que puede llevar a la extinción de dominio de los bienes obtenidos de manera ilícita. Cuando un individuo está involucrado en actos de corrupción, como el soborno, la malversación de fondos públicos o el enriquecimiento ilícito, los activos adquiridos con los beneficios de esas actividades corruptas pueden ser susceptibles a la confiscación mediante el proceso de extinción de dominio.
En muchos países, la corrupción es una preocupación importante y se considera una violación grave de la confianza pública y de la ley. La extinción de dominio se utiliza como una herramienta para combatir la corrupción al privar a los corruptos de los activos obtenidos de manera ilícita y al desalentar futuras actividades corruptas.
Es fundamental que el proceso de extinción de dominio relacionado con la corrupción se lleve a cabo de manera transparente y conforme a la ley. Las autoridades deben demostrar ante un tribunal que los bienes en cuestión están vinculados a actos de corrupción antes de que puedan ser confiscados de manera definitiva. Además, se deben respetar los derechos legales de los individuos involucrados en todo momento durante el proceso.