En casos de defraudación fiscal, el congelamiento de cuentas bancarias puede ser una medida utilizada por las autoridades para asegurar los activos financieros relacionados con actividades de evasión fiscal y para prevenir que los contribuyentes infractores oculten o trasladen sus recursos con el fin de eludir el pago de impuestos.
La defraudación fiscal implica la evasión ilegal del pago de impuestos al no declarar ingresos, omitir activos financieros, presentar información falsa o engañosa en las declaraciones de impuestos, entre otras prácticas fraudulentas. Los fondos obtenidos de manera ilícita a través de la evasión fiscal pueden ser depositados en cuentas bancarias y utilizados para diversos fines, como la adquisición de bienes o la inversión en activos financieros.
El congelamiento de cuentas bancarias en casos de defraudación fiscal se lleva a cabo para asegurar los activos financieros asociados con esta actividad delictiva y para prevenir que los contribuyentes infractores continúen evadiendo el pago de impuestos mediante la ocultación o el traslado de sus recursos financieros. Esta medida también puede contribuir a facilitar la recuperación de activos para su restitución al erario público y a promover la equidad fiscal.
Las autoridades fiscales pueden obtener órdenes judiciales o administrativas para congelar las cuentas bancarias relacionadas con casos de defraudación fiscal, en coordinación con las instituciones financieras correspondientes. Esta acción se realiza como parte de una estrategia integral de cumplimiento tributario para combatir la evasión fiscal y promover el cumplimiento de las obligaciones fiscales por parte de los contribuyentes.
En resumen, el congelamiento de cuentas bancarias en casos de defraudación fiscal es una herramienta importante para fortalecer la aplicación de la ley tributaria y para proteger los intereses del Estado al asegurar los activos financieros que podrían estar involucrados en actividades de evasión fiscal