El lavado de dinero en el sector de la moda
puede llevarse a cabo de diversas maneras, aprovechando la complejidad y la globalización de esta industria multimillonaria. Aquí se detallan algunas de las prácticas comunes utilizadas para este propósito:
Sobrefacturación y facturación falsa: Los delincuentes pueden inflar los costos de producción, distribución o logística de prendas de vestir y accesorios para justificar la transferencia de fondos ilícitos como gastos legítimos en el negocio de la moda.
Uso de empresas pantalla y estructuras corporativas complejas: Creación de empresas ficticias o el uso de estructuras corporativas complejas que dificultan la identificación de los verdaderos beneficiarios finales de las transacciones. Esto puede incluir la creación de marcas o proveedores falsos que parecen legítimos pero en realidad están destinados a blanquear dinero.
Fraude en la cadena de suministro: Manipulación de contratos y órdenes de compra dentro de la cadena de suministro de la moda, como la fabricación, el transporte o la distribución de productos. Esto puede incluir la falsificación de documentos o la manipulación de registros para encubrir transacciones ilícitas.
Venta de productos de lujo y alta gama: La industria de la moda, especialmente en el segmento de lujo, a menudo involucra transacciones de alto valor que pueden ser utilizadas para integrar fondos ilícitos en la economía legal. Esto incluye la compra y venta de ropa, bolsos, joyas y otros artículos de lujo.
Uso de efectivo y métodos no rastreables: Como en otros sectores, los delincuentes pueden utilizar efectivo o métodos de pago no rastreables, como criptomonedas, para realizar transacciones en la industria de la moda sin dejar un rastro digital claro.
Para combatir el lavado de dinero en el sector de la moda, es esencial fortalecer las medidas de cumplimiento y supervisión financiera. Las autoridades deben implementar controles estrictos, realizar auditorías regulares y promover la transparencia en todas las etapas de la cadena de suministro y comercialización de productos de moda. Las empresas del sector deben adoptar políticas de debida diligencia, realizar verificaciones exhaustivas de sus socios comerciales y mantener programas sólidos de cumplimiento normativo. La colaboración internacional entre agencias reguladoras y autoridades fiscales también es crucial dada la naturaleza globalizada del mercado de la moda y las complejidades asociadas con las transacciones financieras internacionales.