En casos de extorsión, el congelamiento de cuentas bancarias puede ser una medida necesaria para prevenir que los perpetradores accedan a los fondos obtenidos de manera ilícita mediante el chantaje o la coacción. La extorsión implica amenazar a una persona o entidad con causar daño o perjuicio, a menos que se cumpla con las demandas del extorsionador, que pueden incluir el pago de dinero u otros beneficios.
Las cuentas bancarias asociadas con la extorsión pueden contener los fondos obtenidos como resultado de los pagos realizados por las víctimas para evitar el daño o la revelación de información comprometedora. El congelamiento de estas cuentas bancarias es una medida preventiva que busca interrumpir las actividades financieras de los extorsionadores y proteger los activos financieros que podrían estar involucrados en actividades delictivas.
Las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley pueden obtener órdenes judiciales para congelar las cuentas bancarias relacionadas con casos de extorsión, en coordinación con las instituciones financieras correspondientes. Esta medida se implementa como parte de una investigación criminal para asegurar los activos financieros asociados con esta actividad delictiva y prevenir su uso para cometer más extorsiones.
El congelamiento de cuentas bancarias en casos de extorsión es una herramienta importante para combatir este tipo de delitos y proteger a las víctimas de la coerción y el chantaje. Además, contribuye a la aplicación de la ley y a la búsqueda de justicia para aquellos que han sido afectados por estas prácticas criminales.