El lavado de dinero a través de negocios religiosos o de caridad implica el uso de estas organizaciones como una fachada para disfrazar la procedencia ilícita de fondos bajo la apariencia de donaciones legítimas o actividades caritativas. Aquí hay algunos métodos que pueden utilizarse:
Donaciones fraudulentas: Las organizaciones religiosas o de caridad pueden recibir donaciones aparentemente legítimas que en realidad provienen de actividades ilegales, como el narcotráfico o la corrupción.
Transacciones ficticias: Se pueden realizar transacciones financieras entre diferentes filiales de la organización o entre otras organizaciones caritativas para ocultar la fuente real de los fondos ilícitos.
Sobrefacturación y subfacturación: Las organizaciones pueden inflar o minimizar los costos de proyectos caritativos o de construcción, utilizando la diferencia para mover y blanquear dinero.
Uso de efectivo en eventos religiosos o caritativos: Eventos como colectas, ventas de caridad o subastas pueden ser utilizados para mezclar fondos ilícitos con dinero legítimo.
Inversión en bienes raíces o negocios: Las organizaciones pueden invertir fondos ilícitos en bienes raíces o negocios, utilizando las ganancias aparentemente legítimas para financiar operaciones caritativas.
Beneficios fiscales: En algunos países, las organizaciones religiosas y de caridad pueden disfrutar de beneficios fiscales, lo que facilita la ocultación de fondos ilícitos bajo la cobertura de actividades exentas de impuestos.
Es importante destacar que la mayoría de las organizaciones religiosas y de caridad operan de manera legítima y ética. Sin embargo, algunas pueden ser utilizadas por individuos o grupos criminales para lavar dinero debido a la percepción pública positiva y la menor supervisión regulatoria en comparación con otras entidades financieras.