La recuperación de bienes arqueológicos bajo la figura de la extinción de dominio es una medida que algunos países pueden utilizar para confiscar artefactos y objetos culturales que se presume están relacionados con actividades delictivas, como el saqueo de sitios arqueológicos o el tráfico ilegal de antigüedades.
El proceso de recuperación de bienes arqueológicos bajo la extinción de dominio sigue un procedimiento similar al de otros tipos de bienes. Implica una investigación exhaustiva por parte de las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley para recopilar pruebas que demuestren la relación entre los bienes arqueológicos y actividades delictivas. Esto puede incluir evidencia de contrabando, falsificación de documentos, transacciones financieras sospechosas u otros indicadores de actividad ilegal.
Una vez que se han presentado pruebas suficientes ante un tribunal, este puede ordenar la confiscación de los bienes arqueológicos y su devolución al Estado. Posteriormente, las autoridades competentes pueden decidir qué hacer con los objetos recuperados. Esto puede incluir su devolución a sus países de origen, su exhibición en museos públicos, o su uso para fines educativos y de investigación.
Es fundamental que este proceso se lleve a cabo dentro del marco legal establecido y respetando los derechos legales de los individuos involucrados. Esto puede incluir el derecho a presentar pruebas en su defensa y a impugnar la confiscación de los bienes arqueológicos durante el proceso judicial. Además, es importante promover la cooperación internacional en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, ya que muchos de estos objetos pueden ser sacados ilegalmente de un país y luego vendidos en otros mercados internacionales