En el contexto de la extinción de dominio, se persiguen principalmente aquellos bienes que se presumen obtenidos a través de actividades ilícitas. Los delitos específicos que pueden conducir a la extinción de dominio varían según la legislación de cada país, pero suelen incluir una amplia gama de actividades delictivas, tales como:
Tráfico de drogas: La producción, distribución, venta o tráfico de drogas ilegales puede llevar a la confiscación de los bienes obtenidos con el dinero proveniente de estas actividades.
Corrupción: Los actos de corrupción, como el soborno, la malversación de fondos públicos o el enriquecimiento ilícito, pueden generar bienes que están sujetos a la extinción de dominio.
Crimen organizado: Las actividades vinculadas con el crimen organizado, como la trata de personas, el tráfico de armas, la extorsión y el secuestro, pueden dar lugar a la confiscación de los bienes relacionados.
Financiación del terrorismo: Cualquier actividad destinada a financiar o apoyar actos terroristas puede llevar a la extinción de dominio de los bienes relacionados.
Fraude y lavado de dinero: Las actividades fraudulentas, como el fraude financiero, el fraude fiscal o el lavado de dinero, pueden generar bienes sujetos a extinción de dominio.
Estos son solo algunos ejemplos, y la lista de delitos que pueden dar lugar a la extinción de dominio puede variar según la legislación de cada país. Es importante consultar la legislación local para comprender completamente qué delitos pueden conducir a la confiscación de bienes en el contexto de la extinción de dominio.