El lavado de dinero en la industria informática implica el uso de actividades y transacciones dentro de este sector para ocultar o legitimar fondos de origen ilícito. Debido a la naturaleza dinámica, innovadora y globalizada de la industria informática, así como la alta velocidad de las transacciones y la gran cantidad de datos involucrados, existen varias estrategias que los delincuentes pueden emplear para llevar a cabo el lavado de dinero. Algunas de las prácticas comunes incluyen:
Facturación falsa y sobrefacturación: Manipulación de precios y facturas para justificar la transferencia de fondos ilícitos a través de la compra y venta de software, hardware, servicios informáticos y soluciones tecnológicas.
Uso de intermediarios y empresas pantalla: Creación de empresas ficticias o el uso de intermediarios para ocultar la verdadera propiedad de las transacciones y facilitar la integración de fondos ilegales en el sistema financiero.
Fraude en contratos y licitaciones: Obtención fraudulenta de contratos y licitaciones públicas o privadas relacionadas con servicios informáticos y soluciones tecnológicas para legitimar fondos ilícitos.
Transacciones internacionales y paraísos fiscales: Transferencia de fondos a través de transacciones internacionales y el uso de paraísos fiscales para ocultar la propiedad real de activos informáticos y dificultar el seguimiento del dinero.
Uso de efectivo y métodos no rastreables: El uso de efectivo y métodos de pago no rastreables, como criptomonedas, para dificultar la identificación de actividades de lavado de dinero en transacciones relacionadas con la industria informática.
Para combatir el lavado de dinero en la industria informática, las autoridades implementan medidas estrictas como auditorías detalladas, supervisión financiera rigurosa, regulaciones específicas contra el fraude comercial y la manipulación de precios, así como la cooperación internacional entre autoridades fiscales y de cumplimiento. Además, las empresas informáticas son alentadas a fortalecer sus programas de cumplimiento, adoptar prácticas de debida diligencia y promover la transparencia en sus operaciones para mitigar el riesgo de ser utilizadas para actividades ilícitas de lavado de dinero. La capacitación continua del personal y la concienciación sobre las prácticas de cumplimiento son fundamentales para prevenir el uso indebido de la industria informática en actividades criminales