El lavado de dinero en el sector de la navegación marítima implica el uso de actividades legítimas dentro de la industria marítima para ocultar el origen ilícito de fondos. Algunas de las estrategias comunes utilizadas para este fin incluyen:
Compra y venta de embarcaciones: Los delincuentes pueden adquirir o vender embarcaciones utilizando fondos ilícitos. Este proceso a menudo implica el uso de empresas pantalla o intermediarios para dificultar el rastreo del origen del dinero.
Arrendamiento de buques: El arrendamiento de buques puede utilizarse para mezclar fondos legales e ilegales, complicando la identificación de transacciones sospechosas y el rastro del dinero.
Fletes y contratos de transporte: Las empresas de transporte marítimo pueden ser utilizadas para facturar servicios inexistentes o inflados, facilitando la integración de dinero ilícito en la economía legal.
Puertos y servicios portuarios: Las actividades relacionadas con los puertos, como el almacenamiento, el manejo de carga y los servicios de logística, también pueden ser utilizadas para lavar dinero, a través de la sobrevaloración de servicios o la manipulación de contratos.
Uso de paraísos fiscales: Transferencia de fondos a jurisdicciones con regulaciones laxas para ocultar la propiedad real de embarcaciones o para dificultar el seguimiento del dinero a través de transacciones internacionales.
Para combatir el lavado de dinero en el sector de la navegación marítima, las autoridades implementan una serie de controles y regulaciones, que incluyen la verificación exhaustiva de la propiedad de las embarcaciones, auditorías financieras detalladas, supervisión de las transacciones financieras internacionales y la cooperación internacional para intercambiar información sobre actividades financieras sospechosas. Además, las empresas marítimas deben seguir prácticas de debida diligencia y cumplimiento para mitigar el riesgo de ser utilizadas para actividades ilícitas.