La recuperación de activos y la extinción de dominio son dos conceptos que están relacionados en el ámbito legal, especialmente en la lucha contra el crimen organizado, la corrupción y otros delitos financieros. Ambos conceptos se utilizan para privar a los delincuentes de los beneficios económicos obtenidos de manera ilícita y para recuperar los activos adquiridos a través de actividades ilegales.
La extinción de dominio es un proceso legal que permite a las autoridades confiscar bienes y activos que se presumen adquiridos de manera ilícita. Este proceso se lleva a cabo independientemente de si hay o no una condena penal contra el propietario de los activos, ya que el enfoque está en los activos en sí mismos y no en las personas. La extinción de dominio puede aplicarse a una amplia gama de delitos, desde el narcotráfico y la trata de personas hasta la corrupción y el blanqueo de capitales.
Por otro lado, la recuperación de activos es el proceso de identificar, rastrear y repatriar los activos que han sido obtenidos ilícitamente y transferidos a través de fronteras nacionales. Este proceso puede implicar la cooperación internacional entre jurisdicciones para seguir el rastro del dinero y los bienes, y luego trabajar juntas para repatriar estos activos a sus legítimos propietarios o a la tesorería del país afectado.
En resumen, la extinción de dominio es un componente importante de la recuperación de activos, ya que permite a las autoridades confiscar los activos adquiridos ilícitamente. Ambos conceptos trabajan en conjunto para desmantelar las redes del crimen organizado y privar a los delincuentes de los beneficios de sus actividades criminales, contribuyendo así a la lucha contra la corrupción y otros delitos financieros