El lavado de dinero en el sector de la defensa se refiere al proceso ilegal de ocultar el origen ilícito de fondos mediante transacciones aparentemente legales dentro de industrias relacionadas con la defensa y seguridad nacional. Esto puede implicar la manipulación de contratos de defensa, sobornos o comisiones ilegales, y otros métodos para introducir dinero sucio en la economía legal.
Las características específicas del lavado de dinero en este sector incluyen:
Contratos inflados: Se pueden manipular los contratos de defensa para inflar los costos y desviar el exceso de fondos hacia cuentas controladas por delincuentes.
Subcontratación fantasma: Creación de empresas ficticias o subcontrataciones falsas dentro de la cadena de suministro de defensa para justificar pagos ilícitos.
Sobornos y comisiones ilegales: Pagos no autorizados a funcionarios públicos o intermediarios para asegurar contratos o influir en decisiones.
Uso de paraísos fiscales: Transferencia de fondos a jurisdicciones con regulaciones laxas para ocultar el rastro del dinero ilegal.
Corrupción institucional: Aprovechamiento de lagunas en la supervisión y regulación para facilitar el lavado de dinero en contratos y transacciones relacionadas con la defensa.
Para combatir el lavado de dinero en el sector de la defensa, los gobiernos suelen implementar controles estrictos, como auditorías detalladas, regulaciones más estrictas sobre transacciones financieras y la cooperación internacional para rastrear fondos ilícitos